La Rosa Blanca fue un grupo de resistencia organizado en la Alemania nazi, que abogaba por la resistencia no violenta contra el régimen. Hoy la resistencia es contra la supremacía ideológica, aquellos que se sienten con un derecho a imponer su criterio sin tener en cuenta el bienestar y el progreso de la sociedad. Contra aquellos que anteponen intereses personales o partidarios ante los de la nación o la república. Enfrentar la violencia con sabiduría, Rosa Blanca Resistencia Pacífica.
martes, 16 de abril de 2013
El fin de la república
Dentro de las películas que más me conmueven y de las que no me canso de ver una y otra vez está La República Perdida. Supongo (y espero) que los que tenemos de treinta i algo en adelante todos o casi todos la vimos; y que aquellos menores encuentren el tiempo para verla. En el filme queda más que claro que los intereses económicos, nacionales o extranjeros, y el ansia de poder corrompen a las clases gobernantes que en lugar de luchar por el bienestar del pueblo pactan la lenta destrucción de la Argentina. Un momento coincidente a lo largo de ambas películas es que cada vez que la república se pierde suena una melodía característica. Hoy al comenzar a escribir esta entrada en mi mente suena la misma música y casi puedo oír las palabras del relator:
“Así en abril del 2013 comenzó el último período de libertad en la Argentina. La democracia que había conseguido durar por 30 años con aciertos y fracasos estaba por fin condenada. Los jóvenes de los ’70 que supieron luchar contra la última dictadura militar se habían constituido en un gobierno que lentamente fue avasallando las instituciones. La acumulación del poder público no se dio esta vez en una persona sino en un grupo quienes tras la excusa de la reivindicación de los derechos humanos y la protección de los más débiles estaban sofocando lentamente la república y junto con ella comenzaba el avasallamiento de las libertades individuales.” Mientras el relator habla en off se pueden ver imágenes de Moreno con guantes de boxeo o participando de aprietes y manifestaciones. Luego pasa a las acaloradas sesiones con Larroque y Pichetto.
Lo que para algunos es una justa batalla contra los monopolios de medios es en realidad la descarada búsqueda por sofocar los medios de información. La información es poder y quien controla como y de qué nos informamos puede en cierto modo manejar la opinión. Está claro que la lógica del gobierno sobre los medios no es del todo correcto, ya que olvidan que los medios tienen tanto poder como su circulación. Y que por ello si no circulan (es decir nadie les cree) no tienen poder alguno para modificar la opinión pública. Sin embargo esto puede corregirse y cambiar al momento que el gobierno sofoque al último medio independiente, ya que si nadie dice otra cosa todos terminaremos creyendo que todo está bien (así funciona en los regímenes comunistas). De repente suena de nuevo la música de la república perdida y el relator dice:”Con la aplicación definitiva de la ley de medios y la ley anti terrorista el gobierno logra el control absoluto sobre los medios de comunicación. Pronto la intervención del grupo Clarín y de Editorial Perfil, marcaron a fuego los tiempos por venir. Con la caída de los medios independientes la opinión pública ya no tuvo medios de los cuales nutrirse y pronto las mentiras fueron convirtiéndose en la cruda realidad”.
Aunque muchos no lo sepan parte de la ley de medios regula y permite presionar al los proveedores de internet, en Argentina solo hay dos mayoristas Telefónica y Prima SA. (fibertel), ambos controlan las salidas de la internet del país al mundo y la mayor parte del tráfico interno. Se que no es fácil de ver pero piensen esto; si controlan a quienes ofrecen el servicio y a quienes transportan los datos, nada les impide por ejemplo intervenir (al estilo chino) o directamente dar de baja las redes sociales. No olvidemos que las últimas manifestaciones contra el gobierno se convocaron justamente por este medio, nuevamente la música y la voz del relator:”Luego de los medios independientes se perdió la libertad de expresión. El ataque contra las grandes empresas pronto se derivó en la presión sobre las personas. Una vez controlados todos los medios ya sólo quedaba terminar con las voces individuales; a través del control de internet se fueron callando a quienes desde su individualidad se atrevían a contradecir al gobierno. Pronto el pensamiento opositor quedaba restringido al ámbito interno de cada hogar y ya nadie se animaba expresarse en público”.
El domingo se pudo ver con claridad la ruta del dinero de la corrupción K, hoy muchos están esperanzados en que algo pueda cambiar y creen que la causa puede prosperar. Yo la verdad no lo creo así; la destrucción de la justicia independiente no es algo que se va a lograr con la demoKratización de la justicia; es tristemente algo que ya ha ocurrido. El disciplinamiento de la justicia se logró de un modo impensado (creo que ni siquiera fue a propósito). Se fue dando con la incorporación paulatina y sostenida de personal poco idóneo; ejemplo sobrado de ello son la procuradora actual (ni hablar del anterior) o jueces como el tristemente célebre Oyarbide. La justicia es deficiente porque como otros estamentos del estado se ha poblado de inútiles y deshonestos, proceso que no comenzó con este gobierno pero, sobre el cual la agencia de colocaciones La Campora ha tenido un papel fundamental. Es poco probable que algún juez se anime a tomar la causa, y en el poco caso que así ocurriera, de seguro el fiscal no va a encontrar las pruebas aunque las tuviera en su bolsillo. Jueces apretados, fiscales adoctrinados y un montón de ciudadanos esperando la justicia que no va a llegar ni para esto ni para ninguna otra causa contra este gobierno.
Se viene el final de la película y la música anticipa el final de La República Perdida 3, se ven de fondo las imágenes de las últimas manifestaciones contra el gobierno K. “La última llama de libertad se extinguía lentamente en la Argentina, las manifestaciones multitudinarias no sirvieron de nada. La justicia avasallada no tuvo los reflejos suficientes como para esquivar el embate. Las desmoronadas instituciones no soportaron el golpe, el parlamento ya no funcionaba y no tenía la capacidad de frenar al ejecutivo. El poder político copó todos los estamentos posibles del estado, el grupo que hacía años había sido perseguido comenzaba ahora a perseguir con mayor ferocidad aún. Unos meses más tarde y pese a las elecciones montadas la República se perdió para siempre.” El relator termina de hablar y la pantalla se pone negra.
Asistimos al fin de la República, es tarde, aún si pierden las elecciones debemos recordar que renuevan los diputados y cenadores de la elección que perdieron. Es decir que al menos que saquen menos del 30% de los votos habrán conseguido más votos que en el 2009, es decir que tendrán más dominio sobre el parlamento. Sumado a ello el copamiento de todas las instituciones da como resultado un estado rehén de un grupo que enarbolando las banderas de la justicia social y la reivindicación de los derechos humanos, se han constituido como una verdadera asociación ilícita a los fines de vaciar ya no solo el estado nacional sino todo recurso disponible. Los ciudadanos algunos por pasividad y otros por compromiso (clientelismo y conveniencia) hemos permitido que suceda; conjuntamente con una oposición que o bien por ineptitud o por convivencia han sido o bien partícipes necesarios o colaboradores directos. Asistimos al fin de la República que será recordado como nuestro legado.
viernes, 22 de marzo de 2013
Berreta
He estado tres veces comenzando esto y todas ellas pasaba algo que mejor esperar a ver como termina. La verdad es que ya tengo una idea de como termina, pero no se trata de eso esta entrada sino de nuestra evolución como sociedad. Se dice que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, sin embargo lo más correcto sería decir que: los pueblos tienen gobernantes que salen de ellos y por lo tanto son su reflejo. Mucho nos quejamos como conjunto que nuestros gobiernos son malos, deficientes, corruptos, inútiles, etc. Y sin embargo como individuos es muy raro que alguno intente participar para lograr un cambio. La verdad es que desde mi lugar y mi capacidad intenté, se de primera mano que los sistemas políticos están viciados y colmados de ineptos, sin embargo la libertad no se negocia. Mis intentos en la política han sido siempre infructuosos, queda claro que o bien no tengo las habilidades necesarios o mi costumbre de decir lo que pienso sin demasiado filtro no sirve en ese negocio. Como sea me queda la conciencia tranquila de que lo intenté y es probable que lo siga intentando.
Ahora a lo que realmente iba esta entrada. Nos quejamos mucho de nuestros gobernantes, pero como sociedad nos parecemos mucho a ellos. Queremos que las cosas salgan bien, pero no estamos dispuestos a pagar el costo que conlleva hacer las cosas bien. Queremos los resultados pero, no queremos pasar por el arduo proceso de obtenerlos, simplemente que todo esté arreglado ya. Si en conjunto obramos de esa manera es natural que nuestros representantes sigan esa idea, pues en definitiva son los elegidos de entre todos nosotros.
Estamos en un punto donde mucha gente depende de la ayuda social para subsistir y frente a ello tenemos dos posturas equivocadas. Primero creemos que el estado tiene la obligación de mantener a quienes no tienen recursos suficientes; lo cual es cierto a medias. El estado tiene la obligación de no dejar que sus ciudadanos mueran de hambre, pero de ahí a que se dedique a mantener a quienes si encuentran un trabajo lo devuelven, hay una significativa diferencia. El estado tiene la obligación de ayudar a los más necesitados y de proteger a los indefensos, sin embargo nuestra mentalidad berreta ha logrado crear una cultura del no trabajo. Damos planes para todo, desocupación, ocupación, hijos, casamiento, madre soltera. Mientras algunos se llenan la boca hablando de las virtudes del sistema, no son capaces de ver que el asistencialismo no nos lleva a ninguna parte; ya que vicia los recursos y no genera riqueza. Por otro lado está el clientelismo, que se encarga de mantener a los pobres en ese estado de indefensión y necesidad para ser susceptibles de la presión del puntero de turno; quien a cambio de unos votos simplemente promete dejarlos ahí metidos en el mismo lodo y siempre manosearlos. Que aquellos captados por ese sistema no vean lo que les están haciendo es hasta esperable pero, que algunos con cierto nivel de educación lo defiendan revela lo mal que estamos. Hoy para defender el modelo hay quienes sostienen que el clientelismo y el abuso de los pobres son en realidad un logro del modelo.
Resulta que nos llenamos la boca hablando de derechos humanos y por lo tanto jueces garantistas garantizan la libertad de los delincuentes en lugar de garantizar la seguridad de los demás ciudadanos. Hoy el control de la violencia social se ha confundido con el terrorismo de estado. Lo que lleva a que cuando alguien se le antoja quebrantar la paz social y ponernos en riesgo a todos el propio estado se ata las manos y se deja sin capacidad de maniobra. La protesta social debe ser respetada, pero la injusticia social no da derecho a romper todo. Pero claro cualquier intento de poner orden es “represión”. ¡No! Es orden, y como tal nos falta. Los defensores de la estupidez parecen olvidar que el estado surge de la necesidad de las sociedades de vivir en orden. Si dejamos que el caos nos invada llegaremos al punto de no tener ley. Ese momento al que llamamos comúnmente “la ley de la selva” aludiendo a que el poderoso domina a los débiles. La verdad es que creamos los estados para evitar justamente eso, el atropello del poderoso, sin embargo para eso hace falta tener ley y cumplirla. En estos momentos cuando quien ejerce el control del estado parece haber olvidado las leyes que ha sancionado, todo atropello parece posible. Tenemos un gobierno que se ríe de sus propias leyes, lucharon para lograr una ley de medios y resulta que ahora no la cumplen y por mucho que les pese el único que tiene permiso para no cumplirla es Clarín. Los demás incumplen la ley con la venia del comisario de turno quien inventa los más insólitos disparates para justificar lo que hace. De nuevo lo que marca nuestra decadencia como pueblo es el hecho de que haya quienes justifiquen que una ley (la de medios como cualquier otra) pueda ser interpretada de forma distinta según a quien se aplique, lo triste es que la constitución garantiza justamente lo contrario “Igualdad ante la ley”. Lo que esta manga de atrasados (se quedaron en los ’70) no ve es que la interpretación despareja de la ley trae inseguridad jurídica y es una constante en las dictaduras quienes interpretan distinto la ley según sea para un amigo o enemigo.
Siempre fuimos un país con mala memoria y cada 20 o 30 años repetíamos con sorpresa los mismo errores. Resulta que hoy ya ni siquiera nos funciona la memoria de corto plazo. Para citar un ejemplo cercano D’Elia ayer atacaba al Papa y hoy resulta que es el mejor del mundo. Si uno va al médico y cuando entra le dice que tiene una enfermedad y al salir le dice que tiene otra, lo más lógico sería cambiar de médico. Pues hoy los políticos dicen una cosa a la mañana, otra a la tarde y se contradicen a la noche y pese a toda lógica hay quienes los defienden con el mismo fervor en las tres ocasiones. Eso está fuera de todo análisis o bien hay un montón de cerebros lavados o bien perdimos la capacidad de pensar. No creo que nadie con un mínimo de capacidad para reflexionar pueda si quiera sostener la idea de apoyar a políticos como los nuestros, y lo hacemos sin ningún tipo de pudor. Ayer la Sra. de plaza de Mayo pensaba que el Papa por poco había sido parte de la junta militar y hoy resulta que descubrió su labor humanitaria; la verdad deberían llamarse a silencio y nosotros deberíamos recordarles que puede que parezcamos un poco pero la verdad, espero, no somos idiotas.
Nos toman el pelo, se nos ríen en la cara, nos roban y nos gusta, van por más y los dejamos venir por todo. Lo que más me indigna no es que lo hagan sino tener que soportar que haya quienes los defiendan. Escuchar y leer los disparates de los políticos ya es suficiente pero la verdad es que lo que cada vez se me hace más difícil de tragar son las pelotudeces de una manga de decebrados que repiten como loros. Nos acusan de repetir lo que dice Clarín (los huevos al plato me tienen con Clarín, yo leo Perfil la puta madre!). Y con tal de ser más kristinistas que Kristina se adelantan a lo que ella piensa y hacen pelotudeces como silbar al Papa en TeKnopolis; y encima uno tiene que soportar que en la cara te digan que están convencidos y que todo es por los derechos humanos. Tienen la cabeza quemada, el problema es que son cada vez más y por lo tanto cuando hablamos de nuestra sociedad ya debemos decir que todos estamos en un país berreta aunque nos duela.
[Espero que comprendan que el estilo de redacción no es tan pulido como en otras
entradas, pero la verdad que lo escribí muy caliente y quiero que el enojo se vea
reflejado en el texto.]
martes, 5 de marzo de 2013
Descubrimiento tardío
Siempre he creído que la racionalidad y la cordura tarde o temprano prevalecen; y que el sentido común a la larga nos despeja la vista de las distracciones de la tozudez y la irracionalidad. Durante varios días estuve dándole la vuelta a esta entrada que pensaba llamar algo así como: La gran conspiración. Porque estaba convencido de que había cierta información disponible en el seno del gobierno que guiaba su proceder, pero que permanecía oculta al pueblo y que ante la ausencia de este conocimiento el proceder de los K nos parecía cuando menos irracional. Sin embargo no es así, aunque si existe ese dato relevante, pero no es una certeza de cierto movimiento mundial o el conocimiento del futuro de la macroeconomía. Lo que el gobierno sabe va más allá de la economía o la geopolítica, no se trata de un acuerdo secreto con un socio misterioso que va a solucionarnos todos los problemas. Tampoco es el descubrimiento de un valioso recurso natural que llene las arcas menguadas del populismo. Lo que saben y con certeza es que ganaron.
Durante cierto tiempo he pensado que el objetivo tras los desvaríos presidenciales y los excesos del séquito real era promover un golpe para irse por la puerta grande y eludir todas sus responsabilidades con la excusa de que hubieran arreglado al país pero la derecha fascista no los dejó. La verdad tanto sencilla como cruel, ellos ganaron, lo saben y por ello no les importa pues ya no se los puede detener. Vinieron por todo y lo consiguieron.
Ahora ya no importa si son o no corruptos, no tiene sentido saber cuánto han robado, pues a la luz de la situación aún en el poco probable caso de que fueran juzgados ya no habrá justicia. Pronto la justicia será irremediablemente democratizada, lo cual no significa gobernada por el pueblo, sino que es un eufemismo para referirse a que será dominada por el poder político de turno (podrá cambiar el gobierno pero la independencia de la justicia la habremos perdido para siempre).
Lo que estuvo en juego fue el estado en sí mismo y lo regalamos, tarde haremos el descubrimiento de tal error. Enarbolados del facilismo y la envidia hemos permitido la destrucción de los valores que hacen grandes a las sociedades. Y los hemos reemplazado con la idea de “nivelar para abajo”, el que si yo no puedo entonces que nadie pueda y listo. Estamos convencidos como sociedad que el estado es quien tiene la obligación de mantener a quienes quedan excluidos del sistema en lugar de ser el garante de las condiciones para que no haya excluidos; conceptos casi diametralmente opuestos. El estado no debe ser una despensa de bienes hacia la población sino que tiene la obligación de promover las condiciones para que todos puedan sin excepción tener acceso a los bienes y servicios necesarios para desarrollarse en plenitud. Ahora es tarde cualquiera sin importar su situación se siente con derecho de reclamar al estado, alimentos, dinero o incluso una vivienda sin poner de su parte ni siquiera la contraprestación de unas horas de trabajo.
Sostenemos como sociedad que la represión en un acto vil y perverso, por lo tanto cualquiera que se considere con un motivo válido puede por lo tanto cortar las vías de comunicación a su antojo (siempre y cuando no esté en contra del gobierno nacional). Llegamos al punto donde los humanos con derechos son los delincuentes quienes merecen todo el respeto de la ley; mientras que los demás ciudadanos sólo tenemos el derecho de pedir morir rápido.
Vivimos en la realidad de que los servicios públicos no funcionan, y sin embargo parece que el gobierno que lleva 10 años en el poder los hubiera recibido ayer y a nadie parece importarle. Los funcionarios que robaron durante todos estos años están libres y saben que son impunes, pero no hacemos nada. Candidatos testimoniales, diputados por un día; violentos e irrespetuosos como legisladores pero, la tribuna aplaude. El congreso que debiera ser la casa del pueblo parece más bien el prostíbulo de la nación, dónde el dinero compra favores y las lealtades no están con la gente sino con quien tiene el poder.
Sin embargo nada importa, ya no hay 8N ni 7D; está hecho hoy la mayoría está con ellos y está bien. Aunque algunos crean que se pueden ganar las próximas elecciones de nada sirve, porque salvo que no se voten ni ellos mismos, no perderán porque por más mal que les valla van a renovar más bancas de las que tienen, porque la renovación corresponde a la elección que perdieron. Vinieron por todo y se lo dimos, pronto haremos el descubrimiento tardío de que lo primero que tomaron fue nuestro futuro y nuestra libertad.
viernes, 22 de febrero de 2013
Desdoblados
Lo que sigue aunque pueda parecerlo no es mayoritariamente sobre el gobierno sino más bien sobre sus seguidores, aunque también nos va a tocar un poco a nosotros los demás. Hay algo que siempre me ha sorprendido de los K y es su inmensa capacidad para justificar hasta lo más insólito y bizarro de las acciones del gobierno. Dicho así suena raro pero más adelante voy a citar algunos ejemplos que demuestran esta aseveración. Sin embargo también es cierto que en el hartazgo que produce la mentira permanente y la prepotencia como método de comunicación, hemos tal vez tomado ciertas actitudes propias de ellos.
En los últimos días se han sucedido ciertos fenómenos que sirven muy bien para explicar el desdoblamiento conceptual de los K. Comencemos pues con los escraches; tanto Boubou como Kicillof fueron víctimas de estas practicas más propias del 2002 (será que nos estamos dando cuanta que estamos aún ahí?). El vice debía pronunciar un discurso por el bicentenario de la batalla de San Lorenzo y seamos sinceros de fue por las ramas. Sin embargo eso no justifica la silbatina, como tampoco lo hace el hecho de que sea dueño de la fábrica de $; sin embargo sucedió. El otro ejemplo es el de Kicillof quien fuera abucheado mientras volvía de Uruguay junto a su familia, según dijeran en 678 fue un “brutal ataque”. La verdad sea dicha, de ataque nada, fue un mal rato seguramente, a nadie le debe caer muy bien que lo insulten y lo prepoteen de esa manera. Sin embargo si mal no recuerdo fue él quien dijo que a Techint habría que fundirlo; seamos honestos me parece más violento lo de Kicillof porque hace su aseveración desde un cargo en el estado. Sin embargo los que esta vez se rasgaron las vestiduras para defender al pobre vice ministro, cuando él fue el agresor lo aplaudieron. Es esta doble moral lo que me intriga, estamos hablando de lo mismo, de violencia, sin embargo parece que cuando proviene del estado es justificable.
Ahora un poco de lo que nos toca a nosotros, debo admitir que no me parecen bien los escraches, disfruté un poco cuando vi salir a Kicillof del barco. Y muy por el contrario no me pareció nada bien cuando al Dr. Nelson Castro le aplicaron el derecho de admisión en un bar. Esta doble moral se nos está pegando pues supongo que habrá muchos en mi situación. Que quede claro que no me estoy defendiendo ni justificando, es que en la vorágine del ataque permanente, del desprecio y la mentira tal vez se nos estén pegando las costumbres de nuestro adversario.
En una de sus editoriales Fontevecchia habla de cómo los mensajes contrarios al pensamiento propio no hace más que reforzarlo; lo que me sacudió bastante las ideas sobre todo aquellas que están relacionadas con el tema de esta entrada. Los invito a leer la nota pero, aunque es en realidad muy complejo, puede simplificarse de la siguiente manera: Cuando alguien lee información que coincide con su opinión no gasta energía analizándola, por el contrario cuando se lee algo contrario a lo que uno piensa se hacen mayores esfuerzos en la comprensión en un intento por refutar lo expuesto. Hoy en día parece que cada vez más unos y otros nos enfrascamos en nuestras posturas a favor y en contra sin mirar siquiera los argumentos que esgrime la otra parte.
Quienes estamos en la oposición no podemos dejar de notar la estrafalaria corrupción y la impresionante ineptitud del gobierno, sin embargo parecemos ciegos ante la idea de que no tenemos candidatos viables. Por su parte los K santifican al gobierno con la excusa de que todo lo malo es invento de Clarín; mientras que parecen ciegos ante la realidad.
Tenemos una sociedad desdoblada, nos han llevado a posiciones diametralmente opuestas, y sin embargo ninguna de ellas ofrece soluciones por sí sola. Tenemos un gobierno decadente, enfermo de poder y alejado de la gente; también tenemos una oposición que se preocupa más por conseguir un cargo que por gobernar desde el lugar que les toque. Hay una falta de representatividad aún peor que en el 2001 sin embargo la sociedad desdoblada no percibe el problema, porque es tanto propio como ajeno.
lunes, 28 de enero de 2013
Ragnarök
El ocaso de los dioses, ese tiempo mítico en el que aún los regentes de los cielos perecen y son reemplazados. En la mitología nórdica los hombres van al Valhalla cuando mueren heroicamente en combate. De igual manera sus dioses debían morir en épicas batallas, las cuales ya estaban predichas hasta en su desenlace. En estos relatos los héroes combaten a muerte con sus némesis y muchos perecen en la contienda. Es el final de todo, los dioses, la tierra, incluso el sol perecen; sin embargo esto genera un nuevo comienzo. A partir de la destrucción se ha de crear un mundo mejor.
Hace unos días leía un nota sobre el rumbo de la economía que se titulaba “el apocalipsis frío”. El apocalipsis cristiano es con fuego en los cielos y en la tierra, no así en las creencias nórdicas donde el fin viene precedido por el invierno de los inviernos. Ragnarök me parece que define mejor la situación, en el artículo hacía notar que estamos viviendo una situación que es peor a la del 2001 pero que, gracias a la super-soja y a un mundo favorable, lo estamos viendo en cámara lenta, como congelado.
En lo personal lo veo distinto, ya que al igual que los dioses de Asgard el gobierno se ensaña en una épica que no puede ganar, es su destino y no parece posible el cambio. En los primeros años de este proceso se ajustaron la variables que nos habían llevado al caos, y a costa de dejar a muchos ciudadanos fuera del sistema, se logró incluir al país en un modelo productivo y exportador que nos llenó de divisas. Al principio este excedente de dinero se utilizó correctamente en donde más hacía falta: los expulsados del sistema. Mediante planes de mayor alcance y una mejora en los niveles de la asistencia social se logró mantener una cierta calma mientras el país se ponía nuevamente en marcha.
Con un crecimiento a tasas chinas durante la primera parte de la década fue fácil incentivar el mercado interno inundando el sistema con dinero del estado a través de los planes sociales. Por otro lado se utilizaban los subsidios a las tarifas y servicios públicos para mantener alto el poder adquisitivo de la clase media. Teniendo la situación de las clases bajas controlada y subsidiando a la clase media era el momento de realizar la segunda parte del plan que consistiría en crear fuentes de trabajo genuino que permitieran que el estado lentamente disminuyera su participación. Ya que los fondos necesarios para la asistencia social fueron tan altos que terminaron drenando presupuestos de otras áreas.
Sobre el 2007 la inflación que se había planchado en no más de 5% anual comenzaba a trepar. Los sindicatos que todavía eran aliados del gobierno utilizaban su situación de amistad con el estado para obtener aumentos en algunos casos muy altos. Esto generó una primera rampa para la inflación, ya que, los empresarios debían ceder a la presión sindical (que llevaba al gobierno como respaldo) y otorgar los aumentos, a la vez que obtenían la autorización del estado para aumentar los precios. Esta situación se mantuvo hasta ahora donde como respuesta a un aumento de salarios tenemos un traslado inmediato y correspondiente de los precios finales.
El mundo cambia y a veces parece que no lo notamos. Las economías de la región hace unos años comenzaron a cuidar la relación del valor de sus monedas con el dólar. Esto les permite mantener la competitividad a la vez que acumulan reservas. Nuestro populismo barato no permite un dólar alto por los malos recuerdos que eso acarrea y para no dar una sensación de que la economía no va bien. Conjuntamente el gasto público aumentó junto con el superavit fiscal, pero no descendió cuando este lo hizo sino, todo lo contrario. El atraso cambiario, y el aumento del déficit fiscal, junto con una expansión monetaria nos han llevado a una situación con el dólar donde la paridad ya no es 1 a 1, sino que sería más bien 0,8 a 1. Es decir que aunque el precio oficial de dólar es mayor que en los 90 en realidad teniendo en cuenta el poder adquisitivo y valores relativos, hoy el dólar a 4,9 es más barato que cuando costaba 1.
Aumento de los costos de producción, disminución de subsidios a la producción, aumento en la emisión monetaria, disminución de las reservas y por sobre todas ellas desconfianza. El manejo es caótico, no parece haber un eje conductor que guíe las decisiones del gobierno. Por un lado parecen dar golpes en la oscuridad, lo que se ve muy claro en la política monetaria, donde hay cuatro funcionarios pujando por el poder: Lorenzino, Marcó del Pont, Kicillof y Moreno (el jefe). Estos cuatro protagonizan una borda comedia cada vez que hay que resolver algún problema trascendental, todos intentan solucionar el problema (para atribuirse el logro con Kristina) y en su pelea se estorban, casi como un capítulo de los tres chiflados, aunque son cuatro los nuestros. Hasta ahora la toma de medidas antagónicas sobre un mismo tema sólo ha demostrado que sirve para empeorar las cosas.
De todas formas el juego de los superministros superpuestos (no recuerdo bien si era o no separado) no es la principal causa de desconfianza. La realidad es que si los argentinos, algunos al menos, confiamos poco en el modelo; los capitales extranjeros confían menos aún. Lo cual es lo más lógico, si uno trae su dinero al país y lo invierte lo único que espera es que pasado cierto tiempo pueda retirar hacia su propio país los frutos económicos de dicha inversión (aunque les pese a los K así funciona el mundo). Sin embargo no es así en la Argentina donde por el momento no se pueden girar utilidades al exterior. Otra es que si se quieren montar fábricas en el país, estas deben exportar algo para poder importar los componentes que no se puedan producir de forma local, puede que no lo parezca pero la lista de cosas que no se pueden producir en Argentina es enorme, y no porque tengamos algún problema sino porque no es rentable.
A la presidente y sus funcionarios parece que se les ha olvidado que vivimos en un mundo globalizado, que si bien este sistema puede ser mejorado está ahí para quedarse y por lo tanto tenemos fronteras no muros. No podemos vivir ajenos al mundo. Los funcionarios corruptos, incompetentes o una combinación de ambos; no pueden nunca producir resultados eficientes. En la medida que las políticas de estado estén en manos de gente poco idónea los resultados serán los mismo. Estamos de frente al abismo caminando hacia el, pensando que el resultado será distinto, pero no, vamos a caer no importa cuánto queramos creer que es una ilusión o una impostura de un poder mayor, es real. Luego de la destrucción siempre viene una reconstrucción nada termina para siempre, pero incluso los dioses inmortales tienen un final inexorable, la caída de lo establecido, Ragnarök.
jueves, 22 de noviembre de 2012
A destiempo
Hoy en día es muy común escuchar desde el gobierno que si nos comparamos con Europa estamos mucho mejor, ya que ellos siguiendo las recetas del FMI y afines están en camino a una situación como la que se vivió en la Argentina en el 2001. Sin embargo esa es una observación a destiempo. Si miramos con más detenimiento y despojados de prejuicios políticos e ideológicos, veremos que Europa está dividida de forma bastante clara en dos sectores, un norte con cuentas cerradas y un sur con cuentas en rojo.
Hace unos meses leí por ahí un informe chiquito en el que contaba que Dinamarca salió a comprar euros, a endeudares en euros y comprar para atesoramiento del estado bonos que era muy posible que cayeran en cesación de pago. Lo más extraño era que no se habían vuelto locos o estaban llevando una política económica mala; sino que sabían que si el euro caía sus reservas y por lo tanto su moneda sufriría una gran apreciación frente al resto de las monedas europeas. Esto produciría una gran pérdida de competitividad para sus empresas nacionales. Para simplificarlo salieron a desmejorar las condiciones de sus reservas porque habían estado haciendo demasiado bien las cosas.
Los ejemplos del norte de Europa tomando medidas para adecuarse a las consecuencias de las políticas tomadas por el sur son varios y no vale la pena mencionarlos a todos. Hace unos días escuché por radio las reflexiones de un analista económico que daba una visión que no había escuchado hasta entonces y que me dio un nuevo punto de vista sobre la cuestión. Lo que comentó fue que en Europa del sur lo que falló fue el populismo y que no es que nosotros ya hemos superado esa crisis y que deberían seguir nuestro ejemplo; sino que, ellos representan nuestro futuro y haríamos bien en ver su situación y redefinir nuestro rumbo para no terminar igual.
En lo personal aclaro que no soy de izquierda, y no adhiero al populismo por cuestiones que no voy a explicar ahora porque sería muy largo. Sin embargo la reflexión planteada me dio el pie para esta entrada del blog. Lo que está demostrado en el mundo es que el populismo no funciona; como en el pasado quedó demostrado que no funciona el comunismo. El comunismo demostró su fracaso con la caída del muro y con la salida de China (aclaro, que si bien les falta mucho han comenzado lentamente a recorrer el camino). Es importante separar al socialismo del comunismo y del populismo. El comunismo niega la propiedad privada y deja como único propietario posible al estado, además sólo puede funcionar como partido único. El populismo es algo más complejo de definir pero, podríamos decir que más que una corriente filosófica o económica se trata de un estilo político. El populismo es una forma de ejercer el gobierno, pero es una forma pervertida (entiéndase pervertida en un sentido literal y no peyorativa, para los K les sugiero el uso del diccionario). El populismo es una perversión del socialismo y de las políticas de ayuda social. En estos regímenes utilizan bajo un disfraz de política social métodos que no tienden a la escalabilidad social sino al mantenimiento de grupos marginados de la sociedad en un estado de pobreza aplacada, desde el cual no son capaces ni libres para ejercer su derecho de protesta frente al estado proveedor de dádivas.
Este estado de indefensión de las clases sociales más bajas frente al estado es la antítesis del socialismo, que tiende a la nivelación de clases y a la reivindicación de los trabajadores. A su vez las doctrinas progresistas se basan en el progreso social de los excluidos. Esto se contrapone con el populismo que intenta mantenerlos “cómodos” en un estado del exclusión, pero privados por coacción explícita o implícita de ejercer un derecho a mejorar y a protestar frente al avasallamiento de sus derechos.
Es notorio que veamos a destiempo el fracaso del sur de Europa al aplicar el populismo como una antesala a nuestra superación y no como una premonición de lo que pasa, aún en estados económicamente más solventes, cuando se reemplazan las verdaderas políticas sociales y el sentido común con un populismo perverso. Y que por lo tanto no deben tomar ellos nota de nuestro rumbo para salir de la crisis sino, todo lo contrario nosotros debemos tomar nota de su fracaso y cambiar el curso de nuestra política antes de terminar como ellos pero sin una comunidad económica que nos respalde y apoye en la caída.
miércoles, 31 de octubre de 2012
La física del modelo
Llevo varias entradas escribiendo lo que pienso y en esta ocasión pienso variar un poco escribiendo como pienso. El texto que sigue es en parte un reflejo de mi forma de pensar y por lo tanto espero resulte entendible. Como siempre me corren los hechos y esto puede que hoy parezca un tema viejo considerando las cosas que han pasado en los últimos días.
El universo está gobernado por la física, de cuyas leyes no podemos escapar. Debido entre otras cosas a las trabas a las importaciones, he estado reflexionando un poco sobre ello. Y creo que es posible extrapolar ciertas leyes físicas para intentar poner un poco de luz sobre lo que está pasando con el dólar, la economía y el país.
Una fácil para comenzar es la primera ley de la termodinámica que poniéndola en términos sencillos dice que la energía no se crea ni se destruye sólo se transforma. Bien pues, consideremos a los recursos del estado como la energía del sistema. Entonces tendremos que estos recursos no se pueden crear de la nada pero que tampoco pueden destruirse. Esto tiene mucha relación con el cepo-corralito cambiario. Porque si bien el gobierno puede imprimir pesos, no puede imprimir dólares, y además el valor de la moneda nacional está atado a la cantidad de reservas y al PBI que son digamos en cierto modo fijos, porque no está en la posibilidades del gobierno modificarlos que forma directa. El gobierno cuenta entonces con una cantidad finita de financiamiento, el sistema no puede ganar energía (dinero) de forma espontánea ni arbitraria. Eso se logra con políticas correctas y con trabajo duro.
Como dije los fondos no pueden destruirse, sin embargo la termodinámica dice que parte de la energía no se convierte en trabajo, sino que se convierte en calor. Aplicado a la economía no todo el dinero del estado se convierte en algo útil. Si bien no se pierde (aún si se escapa en forma de corrupción), no está del todo perdido, pero no produce nada y por lo tanto se desperdicia. Lo mismo ocurre con el asistencialismo, al utilizar los recursos en lograr votos cautivos se desperdicia el verdadero potencial de esos recursos que podrían generar riqueza genuina para el país.
Ahora para ponerla un poco más complicada pasemos a la mecánica cuántica. Uno de los fenómenos cuánticos más desconcertantes es la dualidad onda-partícula. Este postulado dice (simplificando mucho) que en ciertas circunstancias ciertas partículas como los electrones pueden comportarse como ondas, pero no cualquier onda, sino ondas de probabilidad. Para demostrar esto se creó el experimento de las dos rendijas. En el cual se disparaban electrones que debían atravesar dos rendijas muy finas en una membrana en su camino a una pantalla donde se podría ver su posición final. En el experimento los electrones si se comportaban como partículas atravesaban una rendija o la otra. Pero cuando se compotaban como ondas atravesaban ambas a la vez. Con el dinero del estado pasa lo mismo, a primera vista parece que está en dos lados a la vez por ejemplo en el Banco Central o en el fútbol para todos; en el ANSES o en los créditos bicentenario; solo por citar algunos ejemplos pero seguro que se les ocurrirán más. Sin embargo al igual que las partículas el dinero solo puede estar en un lugar a la vez y sólo es una probabilidad que se encuentre en más de uno. Los fondos del estado que son los que garantizan el valor de la moneda, la solvencia del estado, los que garantizan los depósitos en los bancos a través del banco central sólo pueden estar en un lugar. Ahora bien si parecen estar en dos lugares y sabemos que están en uno ¿qué hay en el otro? Simple en el otro hay un papel que dice el dinero que debería estar aquí lo tomamos prestado y lo devolveremos.
Hoy en día el estado es su mayor acreedor, ya que como nadie nos presta nos prestamos a nosotros mismos. El ANSES presta con la jubilación de los futuros jubilados, el dinero que presta con tasas mínimas es dinero que debería obtener las mejores tasas porque ese es el ahorro de los actuales trabajadores. Lo que presta el Banco Central es el dinero que sostiene la moneda, es decir el tipo de cambio y la inflación.
Cuando nos dicen que no le debemos a nadie nos mienten, porque nos debemos a nosotros mismos sólo que en un futuro. El problema se está notando y se pondrá peor cuando nos quieramos cobrar y nos hagamos un "autodefault". ¿A quién le vamos a reclamar que nos pague nuestro propio dinero cuando no nos podamos pagar? El gobierno no puede inventar dinero, lo único que puede hacer (y lo está haciendo) es sacar de donde no se lo extraña por un tiempo como el ANSES y ahora como ya no alcanza sacan de donde se nota más pronto: Banco Central, ART, etc. Sin embargo esto no puede durar para siempre, porque llegará un momento en el que en vez de dinero tendrá que prestarse sus propios papelitos pintados.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)